martes, 6 de julio de 2010

La historia que nadie se atrevió a contarte Capítulo 2

Cerca de la campiña donde sería el evento a donde iban los jóvenes había una villa, no muy grande, una vez más la llamare aldea. Llegue y a pesar de que nadie sabía quien era, de donde venía o que hacía en su aldea todos parecían agradecer la visita de un extraño.

Pase la mañana en un bar sin pedir nada, necesitaba sentarme y pensar en mi siguiente movimiento. Primero que nada debía ordenar mis ideas, no tenía dinero, trabajo, ni a quien pedirle un céntimo, ¿qué podía hacer? Cuando era menor me gustaba dibujar, no era muy bueno, pero me hacía gracia que a todos les gustaran las caricaturas que les hacía, parecía una buena forma de comenzar, le pedí al cantinero su lápiz y tome una servilleta que tenía cerca, comencé a arrastrar el lápiz hasta que logre terminar algo. Era la cara del cantinero, se la acerque y pareció sonreír. Al poco tiempo ya estaba conversando con todos en el bar, no recuerdo de que iba la conversación pero hubo algo que me intereso, el anciano dueño de la tienda de armas y cacería necesitaba otro empleado, alguien que se hiciera cargo de revisar que todas las armas y objetos delicados estuvieran en buenas condiciones; el viejo no podía ni con su alma, todo el tiempo debía estar cerca de su oxígeno y el empleado que tenía actualmente no sabía nada sobre armas. El cantinero prometió ayudarme a convencer al viejo, por alguna razón confió en mí, cosa que me pareció muy sospechosa, viniendo de un completo extraño.

Dormí en un albergue esa noche, al día siguiente me prepare para conocer al anciano, supuestamente el extraño cantinero ya había hablado con el. Fue cosa fácil solamente me hizo unas preguntas muy básicas sobre armas, cacería y conceptos afines, termino diciéndome Te pondré a prueba este mes, me enterare si me robas, si pasas el mes te duplico el salario y te quedas con el puesto.

Pasó el mes sin mayores problemas, y el anciano me permitió dormir en el ático de la tienda en lo que conseguía otro lugar, tal ves lo único malo que hice en ese mes fue pensar que no me preocuparía por conseguir otro lugar, ya que viviría en el ático hasta que tuviera que irme de la aldea. En ese mes podríamos decir que mi relación con Kirk, el otro empleado de la tienda, fue estrictamente profesional, ya que el esperada encontrarme robando o haciendo lo que no debía hacer para poder quedarse el también con mi trabajo, así podría cobrar doble, no lo culpo. Me parece que al pasar el mes se resignó y una noche después de cerrar el establecimiento me invitó a tomarnos una cerveza en el bar del pueblo, acepte sin pensarlo mucho.

No hubo conversación aquella vez, fue más un monólogo de Kirk, parecía que de verdad necesitaba alguien con quien hablar. Me contó gran parte de su vida, desde como fue que salió de su ciudad y terminó aquí. Nació en Tennesse, en los EUA, no se por que aclaro eso… A los 7 años comenzó a tocar guitarra y para los 15 ya tocaba en una banda de entre blues y “heavy metal” según me explico, ninguna disquera quiso arriesgarse con su banda, así que con el tiempo se desintegro. Paso al rededor de 5 años trabajando en estudios como músico de sesión, a los 20 con el dinero, que tenía gracias a sus múltiples trabajos, pudo largarse a Alemania para estudiar filosofía en alguna universidad de Munich, al parecer sus años de músico le dejaron algo más que conocimientos y técnica, para cuando llegó a Alemania ya era adicto a la heroína, consiguió falsear los estudios de anti doping para ingresar, pero gracias a las políticas universitarias que versaban sobre el consumo de drogas y enervantes no duro mucho, inclusive le impidieron cambiarse a otras universidades hasta que no hubiera manera de constar que estaba limpio. Por alguna razón decidió dejarla y lo consiguió, pero no pretendía regresar a estudiar. Un día viajo a Wacken sin saber exactamente por qué, pero decidió quedarse. Con el tiempo consiguió el trabajo con el anciano Wolfgan, que es donde yo lo conocí.

En una de tantas ocasiones en las que charlábamos mientras hacíamos nuestro trabajo, Kirk me explicó el por que de la aparente felicidad de la gente en el pueblo, parece ser que nadie se acerca a más de 1 metro de un periódico, jamás leen noticias ni se enteran del mundo exterior, es como si el pueblo, o aldea, estuviera completamente aislada. Incluso muchos de los lugareños no querían a Kirk ya que el salía todos los días temprano en la madrugada para comprar el periódico y algunas revistas para la semana, cosa que no me pareció muy descabellada, pero si el precio de la felicidad es ignorar la vida del resto… parece ser que es algo fácil de conseguir. Ese detalle me pareció insignificante en el momento pero, para ser honestos, fue lo que provocó una desgracia en el pueblo.

2 comentarios:

La Diabla dijo...

cual desgracia? llegaron los zombies? cada cuanto se actualiza esta cosa? con quien me puedo quejar?

Pancho el autor dijo...

conmigo, aún estoy en el capítulo 3, pero como ya vi que tengo un lector voy a apretar el paso!! :D